La diferencia entre una comunidad bien mantenida y una que acumula problemas no está en la suerte — está en la planificación. El mantenimiento preventivo es la herramienta más eficaz para controlar costes y alargar la vida útil de las instalaciones.
Primer trimestre (enero – marzo): infraestructura post-invierno
Tras los meses de invierno, es momento de revisar: impermeabilización de cubiertas y terrazas, estado de bajantes y sumideros, revisión de ascensores (ITV semestral obligatoria), y revisión general de la red eléctrica de zonas comunes.
Segundo trimestre (abril – junio): preparación de temporada
Es el trimestre de mayor actividad preparatoria: apertura de piscinas, puesta a punto de sistemas de riego, revisión de climatización, limpieza en profundidad de garajes y trasteros, y poda de palmeras y árboles antes de que el calor los estrese.
Tercer trimestre (julio – septiembre): gestión de la demanda
En plena temporada alta, el foco está en el mantenimiento correctivo rápido: respuesta en 24h a incidencias, control de calidad en limpieza, supervisión de piscinas y zonas de ocio, y seguimiento de consumos de agua y electricidad para detectar anomalías.
Cuarto trimestre (octubre – diciembre): cierre y planificación
El último trimestre es clave para el cierre de instalaciones de verano, revisión de calefacciones y calderas antes del frío, elaboración del presupuesto de mantenimiento para el año siguiente, y contratación de obras de mejora planificadas durante la temporada.
En SAGESA ofrecemos a cada comunidad un plan de mantenimiento preventivo personalizado, con calendario anual, registro de intervenciones y acceso en tiempo real al estado de sus instalaciones. Pregunta a tu administrador.


